Popularidad y peligros de la dieta cetogénica

A pesar de su popularidad actual, potenciada por la recomendación de figuras mediáticas, una dieta cetogénica no es algo nuevo: en medicina, se ha estado utilizando durante casi 100 años para tratar la epilepsia resistente a los medicamentos, especialmente en niños [1 2 3].

En esencia, esta dieta hace que el cuerpo libere cetonas en el torrente sanguíneo. Esto sucede porque la mayoría de las células usan glucosa, que proviene de los carbohidratos, como la principal fuente de energía del cuerpo. En ausencia de azúcar, se metaboliza la grasa almacenada y se obtienen cuerpos cetónicos (el proceso se llama cetosis).

Como resultado de este proceso, que posee efectos neuroprotectores, se han planteado posibles beneficios para otros trastornos como el Parkinson, el Alzheimer, la esclerosis múltiple, los trastornos del sueño, el autismo e incluso el cáncer cerebral. Sin embargo, no hay estudios en humanos que apoyen la recomendación de cetosis para tratar estas afecciones [4 5].

En relación con la nutrición, en la década de 1970, el Dr. Atkins popularizó su dieta cetógenica muy baja en carbohidratos para perder peso. A lo largo de los años, otras dietas de moda incorporaron enfoques similares con el mismo efecto.

Debido a que carece de carbohidratos, una dieta cetogénica es siempre  rica en proteínas y grasas. Normalmente incluye una elevada cantidad de carnes, huevos, carnes procesadas, salchichas, quesos, pescado, nueces, manteca, aceites.

Una de las principales críticas a esta dieta es que se consumen demasiadas proteínas y grasas saturadas, y muy pocas frutas y verduras. Y debido a que es muy restrictiva es muy difícil de seguir a largo plazo. A su vez, los pacientes con enfermedad renal deben tener cuidados especiales porque esta dieta podría empeorar su condición. Como efectos indeseados adicionales de esta dieta, algunos pacientes pueden sentirse un poco cansados al principio, mientras que otros pueden tener mal aliento, náuseas, vómitos, estreñimiento y problemas para dormir.

La pérdida de peso es la razón principal por la que las personas siguen la dieta cetogénica. Las investigaciones muestran una pérdida de peso más rápida en comparación con los participantes de una dieta tradicional baja en grasas [6]. Sin embargo, esa diferencia en la pérdida de peso parece desaparecer con el tiempo. A su vez, no existen investigaciones a largo plazo que analice sus efectos a lo largo del tiempo sobre la diabetes y el colesterol [7 8].

Una dieta cetogénica podría ser una alternativa interesante para tratar ciertas condiciones específicas y para acelerar la pérdida de peso en un corto plazo [9]. Pero, como ya fue mencionado, es difícil de seguir [10] y se desconocen sus efectos a largo plazo. También es importante recordar que las "dietas yo-yo" que conducen a una rápida fluctuación de la pérdida de peso se asocian con una mayor mortalidad.

En lugar de embarcarse en una dieta de moda que dura solo unas pocas semanas o meses, que propone la eliminación innecesaria de grupos de alimentos y resulta en serias deficiencias de nutrientes, la mejor estrategia es adoptar un cambio de estilo de vida que sea sostenible a largo plazo. La evidencia concluye que una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras variadas, carnes magras, pescado, granos enteros, nueces, semillas, aceite de oliva y mucha agua es la que está asociada a una vida saludable [11 12].

Autor: Dra. Liliana Papalia

 


Referencias:

1 Kristin W. Barañano, MD, PhD and Adam L. Hartman, MD.  The Ketogenic Diet: Uses in Epilepsy and Other Neurologic Illnesses. Curr Treat Options Neurol. 2008 Nov; 10(6): 410-419.    
2 Freeman JM1, Kossoff EH, Hartman AL. The ketogenic diet: one decade later. Pediatrics. 2007 Mar;119 (3):535-43
3 Neal, E.G., et al. The ketogenic diet for the treatment of childhood epilepsy: a randomised controlled trial. The Lancet Neurology, (2008)   7(6), 500-506.
4 Oliveira, C, et al. (2018) A Nutritional Perspective of Ketogenic Diet in Cancer: A Narrative Review. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 118(4), 668-688. 9
5 Lunn, J. & Buttriss, J.L. (2007) Carbohydrates and dietary fibre. Nutrition Bu
6 EUFIC (2012) Carbohydrates
7 Westman, E.C, et al. (2008) The effect of a low-carbohydrate, ketogenic diet versus a low-glycemic index diet on glycemic control in type 2 diabetes mellitus. Nutrition & Metabolism, 5(36).
8 Thom, G. & Lean, M. (2017) Is There an Optimal Diet for Weight Management and Metabolic Health? Gastroenterology, 152(7), 1739-1751.
9 Bueno NB, et al. (2013) Very-low-carbohydrate ketogenic diet v. low-fat diet for long-term weight loss: a meta-analysis of randomised controlled trials. British Journal of Nutrition, 110(7): 1178-87.
10 Nevin, S.M & Vartanian, L.R. (2017) The stigma of clean dieting and orthorexia nervosa. Journal of Eating Disorders, 5(37).
11 British Nutrition Foundation (BNF, 2018) Dietary Fibre. EUFIC (2014) Q&A on Whole grains European Food Safety Authority (2017) Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre.The World Health Organisation (WHO, 2015) Sugars intake for adults and children.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet 

Fuente: SAN (Sociedad Argentina de Nutrición) - www.sanutricion.org.ar

Imagen de nota: javi_indy - www.freepik.es


 

 

 

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