Manzanas: la fruta que más se vende en el mundo y que tiene brillo propio

En este artículo viajamos a China, la Patagonia, Estados Unidos y al ya desaparecido “País de las Manzanas” para poner en contexto las propiedades de esta fruta con brillo propio.

Manzana, la reina de las frutas

Las frutas, en general, se destacan por su gran contenido de agua, cantidades variables de vitaminas y oligoelementos de origen mineral, y alto contenido en fibra. Las frutas, que junto con las verduras constituyen un grupo de alimentos, se caracterizan por su contenido de hidratos de carbono simples (o también denominados azúcares intrínsecos) como la fructosa o azúcar de la fruta, y complejos, como la fibra, y porque se comen generalmente a modo de postre o como una colación, aunque podemos comerlas en cualquier otra comida o momento a lo largo del día. Como parte de una alimentación saludable, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir más de 400 gramos de frutas y verduras al día para mejorar la salud general y reducir el riesgo de determinadas enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías y determinados tipos de cáncer. Por lo tanto, las frutas poseen valor terapéutico o preventivo de enfermedades.

En particular, la manzana (Malus domestica) es la fruta que más se vende en el mundo. Se habría originado en Asia Central, a partir de una especie silvestre que crece en la cordillera Tian Shan, entre Kirguistán y China occidental. Su domesticación tuvo lugar hace más de 10.000 años y luego se difundió su cultivo hacia el oeste: Cercano Oriente, Egipto y Grecia. Como el cultivo de manzana se realiza por semillas, no hubo grandes modificaciones en las variedades cultivadas, hasta las mejoras vegetales introducidas en la Grecia clásica. Con el paso de los años, se han seleccionado una enorme variedad y cantidad de cultivares. Algunos autores señalan que existen unas 6.000 variedades de manzanas, unas con características especiales para hacer jugos, otras que se consumen frescas, como la variedad Red Delicious, o con poco jugo para hacer tartas, como la variedad Rome Beauty.

Las manzanas se comen frescas, deshidratadas, y con ellas se elaboran diferentes alimentos, como tartas, tortas, postres, mermeladas, jugos y bebidas alcohólicas fermentadas, como la sidra, y destiladas, como los calvados. En la medida de lo posible, se recomienda consumirlas frescas, enteras y con cáscara (previamente lavadas con agua potable). Actualmente, a la manzana se le atribuyen efectos inhibitorios del desarrollo de tumores, antimicrobianos, y preventivos de enfermedades cardíacas. Todo esto en virtud de la presencia de flavonoides, sobre todo en la cáscara, que tienen propiedades antioxidantes.

Hoy la manzana domina el mercado de los frutos, y China es el principal productor. En la Argentina, se produce sobre todo en la Patagonia, en las provincias de Neuquén y Río Negro, donde fue introducida en el siglo XVI, por los españoles que colonizaron Chile. Posteriormente, su cultivo por los pueblos originarios de la zona dio nacimiento al “País de las Manzanas”. (Ver recuadro).

Nuevas manzanas que no se ponen marrón cuando las cortás

Según las Naciones Unidas, alrededor del 45% de las frutas y hortalizas cultivadas son desechadas. La industria lleva años buscando métodos que inhiban o retrasen la aparición del pardeamiento enzimático, un proceso bioquímico que provoca el oscurecimiento de frutas y verduras cuando se pelan, trozan o golpean manzanas, lechugas, peras o bananas, y que es un efecto no deseado por los consumidores. Una manzana que no se ponga negra al cortarla podría aumentar el consumo de manzanas y reducir su desperdicio.

La empresa privada, originalmente canadiense, Okanagan Specialty Fruits, desarrolló las llamadas manzanas Arctic® (Arctic Apples) que fueron modificadas para no machucarse cuando se golpean y no oxidarse cuando la pulpa entra en contacto con el aire. Son manzanas transgénicas en las cuales se utilizó ingeniería genética para crear un ARN de interferencia que silencia el gen de la polifenol oxidasa, reduciendo la producción de esa enzima que produce la oxidación y hace que la pulpa se vuelva marrón.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos informó que las modificaciones genéticas llevadas a cabo para producir estas variedades de manzanas no presentan ningún impacto ambiental ni riesgo sanitario, y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó su venta. Hasta ahora hay dos variedades de estas manzanas disponibles en el mercado de Estados Unidos, la Arctic® Golden y la Arctic® Granny, que se venden cortadas en trozos y embolsadas, pero no se oscurecen como sí ocurre al cortar una manzana tradicional. La empresa está trabajando en el desarrollo de otras variedades Arctic® de manzanas como las rojas Fuji y Gala.


El país de las Manzanas

Ya mencionamos el lugar de origen de la manzana, y también comentamos que en la Argentina la manzana fue introducida por los españoles desde Chile. Años después, el cultivo de la manzana por parte de los pueblos originarios de la Patagonia dio nacimiento a un territorio y a un nuevo líder, el cacique Valentín Sayhueque, el llamado “Rey del país de las manzanas”.



La historia oficial comienza en 1670, cuando el sacerdote jesuita Nicolás Mascardi, en su viaje de Chile al lago Nahuel Huapi, comienza a sembrar, en lo que hoy es Neuquén, una especie de manzano silvestre. Los suelos de la zona eran los adecuados para su asombrosa multiplicación. En 1783, el explorador español Basilio Villarino, en su recorrido fluvial por los ríos Negro y Limay, encontró para su sorpresa, a orillas de éste último, plantaciones de manzanos y envió varios ejemplares a la actual Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires. En 1829 el explorador y científico francés Alcides D´Orbigny, que había permanecido varios meses en Carmen de Patagones estudiando principalmente la flora, la fauna y los habitantes, vio "estancias y chacras, donde reconocí muchos de nuestros árboles frutales de Europa: cerezos, higueras, durazneros y sobre todo muchos manzanos".

Años después, en 1870, el marino y explorador inglés George Musters en su largo viaje desde Punta Arenas a Patagones, al visitar la toldería del cacique Sayhueque, dejó anotado en su diario de viaje, que las manzanas eran "deliciosamente frescas y jugosas". Se enteró que los nativos las consumían frescas, las almacenaban y fabricaban "una sidra de fuerza extraordinaria". Sayhueque había sido electo Gran Jefe o “Lonco” del vasto territorio del “País de las Manzanas”, poblado por alrededor de 30.000 habitantes, y durante su liderazgo, entre 1850 y 1885, teniendo bajo su mano unos 5.000 guerreros, fue considerado el jefe más importante de la Patagonia.

El País de las Manzanas era la porción del territorio de la Patagonia que estaba poblado de grandes plantaciones de manzanas, que los mapuches definidos como manzaneros o manzanache utilizaban como parte de su dieta alimentaria. Cuando Francisco P. Moreno estuvo prisionero en los toldos del País de las Manzanas, habló también de los manzanos brotados de semillas sembradas en siglos pasados por los indígenas. Sayhueque murió en la provincia de Chubut, de un ataque cardiaco, el 8 de septiembre de 1903. Así terminó la dinastía del Rey de las Manzanas.

Años después, en 1923, Río Negro se convertía en la principal provincia argentina en el cultivo y cosecha de las más selectas variedades de manzanas de nuestro país. Todo esto de la mano de la "Estación Agronómica de Cinco Saltos", una iniciativa nacida de la empresa inglesa Ferrocarril del Sud, que dio origen a este centro agrario, cuna de la fruticultura argentina.


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Foto: Aarón Blanco Tejedor | Unsplash

 


 

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